Apuntes para un decálogo del espectador, del actor y del teatro

Por Cristóbal Peláez González

Para un decálogo del espectador

  1. Un espectador con prisa es un enemigo para el teatro.
  2. La mente del espectador es un escenario.
  3. El silencio es la base de la creación.
  4. Un espectador, un texto, un actor, eso es el teatro.
  5. El aburrimiento es un problema personal.
  6. Toda crítica es autobiográfica.
  7. El inalienable derecho a no aplaudir.
  8. El inalienable derecho a retirarse.
  9. El derecho a la belleza.
  10. El derecho del espectador a exigir un teatro igual o superior a su talento.

Para un decálogo del actor

  1. Ser un magnífico guía para activar la imaginación del espectador.
  2. Leve, fácil, sólido, agradable, sorprendente.
  3. Amar el teatro en sí mismo, no a sí mismo en el teatro.
  4. Sencillez, autenticidad, respeto.
  5. Su verdadera pasión reside en la búsqueda angustiosa del conocimiento de todos los matices y sutilezas de los secretos de la creación.
  6. Sensibilidad, capacidad de estremecer.
  7. El éxito y el fracaso, un par de embusteros.
  8. Estudio, observación, disciplina.
  9. El actor es el pulso de los mejores sentimientos de una época.
  10. El actor debe superar la etapa primaria del exhibicionismo hasta alcanzar su más noble tarea: la poesía.

Para un decálogo del teatro

  1. El teatro es el punto de encuentro entre la sensibilidad, la inteligencia y la diversión.
  2. El escenario es un marco estático por donde el espíritu humano deambula y sufre.
  3. El teatro no sucede en ninguna parte, sólo en el corazón y en la mente del espectador.
  4. El teatro es el arte de las situaciones extremas.
  5. Para compensar el mal lenguaje cotidiano, el teatro suministra un buen lenguaje.
  6. El teatro es el lugar del atisbo colectivo, de ensoñaciones colectivas.
  7. El teatro no es un reflejo, es un lente de aumento.
  8. La única prueba del teatro es pragmática: la habilidad de provocar una respuesta emotiva.
  9. Un pueblo sin teatro es un pueblo moribundo.
  10. El teatro sólo morirá con el último espectador.