ARENGA INAUGURAL
DE SU MAGNIFICENCIA
DR. IRÉNÉE-LOUIS SANDOMIR
VICE-CURADOR DEL COLEGIO DE PATAFÍSICA
Estimados Proveedores,
Estimados Sátrapas,
Estimados Regentes,
Y a todos ustedes, estimados Oyentes del Colegio de Patafísica:
Al ver la
gran densidad de la presente asamblea reunida para estas solemnes e
inaugurales sesiones, nos resulta casi imposible descartar a la ligera
ciertas dudas [sensaciones en el público] que podrían anublar los
entusiasmos.
El hecho
que este Colegio de Patafísica, después de una larga gestación haya venido
al Mundo, y que el Mundo venga a él [aplausos], ¿no será la expresión
de una suerte de decadencia y una cierta dilución de su excelencia
Patafísica? [más exclamaciones de asombro]. No tememos decir en voz
alta, ¿lo oyen bien? [¡sí, muy bien!] lo que algunos piensan tal vez
en voz baja. Y puesto que para un Colegio de esta índole la existencia no
puede ser, evidentemente, mucho más que un mal apenas necesario, no
estaríamos lejos de compartir esa opinión, si precisamente este mal
necesario -y en particular en virtud de las contradicciones que este implica-
no apareciera como susceptible de pulir en profundidad el carácter
Patafísico de este Colegio: pues sería otra manera de limitar la Patafísica
con el pretexto de sustraerla a las fronteras del ser, el querer encerrarla
en el terreno del no-ser [aplausos]. La Patafísica trasciende ambos
terrenos y, tal como lo afirman nuestros Estatutos, la existencia de un
Colegio no podría de ningún modo restringirla y comprimirla ya que ella es
lo ilimitado [la sala se pone de pie y aplaude al Vice Curador Fundador].
No
necesitaba nacer él para que la Patafísica fuera. Ontológicamente -si acaso
me es permitido utilizar un adverbio tan grosero- la Patafísica precede al
ser. A priori esto es evidente, dado que así como la razón no tiene ser, el
Ser no tiene razón de ser. A posteriori, es igualmente evidente, puesto que
las manifestaciones del ser son aberrantes y su necesidad totalmente
contingente.
En la
infinita reverberación de la luz Patafísica el ser no es más que un rayo, y
no el más brillante, entre todos los que brotan de este sol inagotable. Y
aquel al que la imperfección humana llama Creador, no fue, tal como lo deja
entender nuestro Curador Inamovible el Dr. Faustroll [ovaciones],
sino el primero en el orden cronológico o en la "Ethernidad", de todos los
Patafísicos. Cuando las Sagradas Escrituras describen la Sabiduría
primogénita que proclama: "Nondum erant abyssi et jam concepta eram", se
refieren a no dudarlo, a la Patafísica, con la única salvedad que esta no
fue creada por Dios "ante secula", sino al contrario, como todo lo sugiere,
ella lo creó "ipsum et secula", entre otros objetos patafísicos. El Mundo no
es más que uno de esos objetos, y los hombres, puesto que cierto uso quiere
que se los nombre, concreciones patafísicas [¡muy bien!].
Los
tiempos presentes han tenido el privilegio de recordárnoslo con brillo y
esplendor. Desde la muerte aparente de Alfred Jarry, parece que la humanidad
tomó en sus manos inconscientemente la tarea de encarnar y no de manera más
real, pues ello no es posible, sino más abierta y fulgurantemente, la
amplitud explosiva y la indefinida profusión de la Patafísica [profundo
silencio revelador de extremada atención]. Nuestro primer
Descerebramiento Mundial y la paz que le siguió, nuestras prosperidades y
crisis, nuestra superproducción y nuestra hambruna conjugadas, nuestra moral
y nuestro derrotismo, el espíritu vivificador y las letras asesinas,
nuestras mitologías científicas y nuestras místicas, nuestras virtudes
cívicas o militares y nuestros credos revolucionarios, nuestras
desesperaciones platónicas o de cualquier otra índole, nuestros furores
tanto fascistas como democráticos, nuestra ocupación y nuestra liberación,
nuestra colaboración y nuestra resistencia [ningún movimiento versátil],
nuestros triunfos y nuestras inmolaciones, lo diáfano de nuestras flacuras y
la negrura de nuestros mercados y después de esto la reanudación
imperturbable e inevitable del griterío del foro, nuestras radios, nuestros
diarios, nuestros organismos nacionales e internacionales, nuestros
tribunales de regla y de excepción, nuestras pedagogías de todo pelaje,
nuestras enfermedades y manías, todo lo que se escribe, todo lo que se
canta, todo lo que se dice y se hace, toda esa masa de seriedad impagable,
toda esta inexorable patanería, ese Coliseo de charlatanerías, parecen haber
sido concretados con admirable aplicación para que ninguna nota desafinada
consiga deslucir esta universal e impecable armonía Patafísica
[atronadores aplausos].
De manera
que, dirigiéndonos a ustedes estimados jóvenes Oyentes, les decimos: "abran
los ojos y verán" {muestras de aprobación]. Más felices que san
Pablo, quien no imaginaba a la deidad sino por medio de un enigma y de un
espejo, ustedes ven a la Patafísica cara a cara. De este modo la palabra de
estos doctos Regentes, el ejemplo de estos inmarcesibles Sátrapas, la
dirección de estos Serenísimos Proveedores, no les enseñarán nada más que el
espectáculo que se exhibe ante ustedes. Y nos complace volver a encontrar
aquí los términos que usaba un gran Patafísico que lamentablemente no sabía
que lo era: hemos nombrado al Dr. Pangloss. Patafísicamente podemos decir
que todo está perfectamente bien en el más patafísico de los mundos
posibles. No puede haber más Patafísica que la que ya hay en este Mundo,
porque no hay nada más que ella. Es en toda su dimensión, el verdadero
Colegio de Patafísica [salva de aplausos. ¡Muy bien!].
Y así el
papel del aquí presente Colegio será mucho más modesto. Llego de esta manera
a examinar una nueva duda [reacciones varias] que adivinaba en sus
pensamientos. ¿No han experimentado, en efecto, al menos por un momento y a
pesar de las inapreciables seguridades que les otorgaba la personalidad
patafísicamente insospechable de estos Optimates, no han experimentado en el
umbral de este Colegio como una indecisión? [indecisión]. Quien dice
colegio, ¿no dice al mismo tiempo enseñanza? Quien dice enseñanza, ¿no dice
utilidad o pretensión de utilidad? Quien dice utilidad, ¿no dice seriedad?
Quien dice seriedad, ¿no dice antipatafísica? Todos estos términos son
equivalentes [sensación profunda]. Y sería demasiado fácil replicar
que nada podría ser antipatafísico, ya que todo e incluso lo que está más
allá del todo es patafísico. Esto es patafísicamente obvio pero no impide
que haya esta antipatafísica. Porque ella: es plenamente; es fuertemente; es
agresivamente. ¿Y en qué consiste ella? ¡Ah! Es aquí donde el argumento se
invierte [respiro de alivio general]: ella es precisamente
desconocimiento de su propia naturaleza Patafísica y esta ignorancia
constituye su pugnacidad, su potencia, su plenitud y la raíz de su ser. La
seriedad de Dios y de los hombres; la utilidad de los servicios y de las
obras; la gravedad y el peso de las enseñanzas y sistemas sólo son
antipatafísicos porque no saben ni proclamar ni querer ser patafísicos, pues
en cuanto a serlo no pueden evitarlo [aprobación general]. Ducunt
volentem fata (i.e ´pataphysica) nolentem trahunt [¡Bravo!]. Y he aquí
patafísicamente fundado el Colegio [aclamaciones].
Porque en
él se hace la única y fundamental distinción entre la patafísica, sustancia,
si se puede hablar así, del ser y de la nada, y la Patafísica, ciencia de
esta sustancia, o en otras palabras, entra la Patafísica que uno es y la
Patafísica que uno hace. Por eso hay dos clases de patafísicos, como lo
formulan nuestros Estatutos: por una parte aquellos que lo son sin quererlo
ni saberlo, y sobre todo sin querer saberlo: son, deben ser y serán la gran
masa de nuestros contemporáneos; por otra parte los que se reconocen, se
afirman, se exigen patafísicos y en quienes superabunda la Patafísica. En
estos radica el verdadero Privilegio patafísico, puesto que: "la Patafísica
es la ciencia" [interminables vítores].
Son ellos
entonces a quienes reúne nuestro Colegio en su Arca inútil que boga y vaga
en el diluvio de las utilidades. ¿Deberíamos lamentar que él no tenga el
espíritu democrático ni pueda dirigirse a todos? Para llevar la nave noética,
el as patafísico, ¿no son necesarios, en los diluvios, los oleajes de la
multitud? ¿Creen ustedes que una empresa que no toma en serio ni la seriedad
ni la risa, esta seriedad avergonzada, y que se niega a ser líricamente
lírica, a servir para lo que fuera, finalmente a salvar al hombre, o, lo que
es más sorprendente todavía, al Mundo, pueda ser de pretensión ecuménica?
[gritos; ¡No! ¡No!]. El Colegio no es una Iglesia. No necesita
conquistar la mayor cantidad posible de "almas". Además, la mayoría no se
complacería en ello, pues, en su desconocimiento patafísicamente ingenuo de
la Patafísica (la que sin embargo encarna) encuentra una suerte de cordial
mediocre[i]
del cual no sabrían prescindir [murmullo de desaprobación].
Minoritarios por vocación, [murmullo de aprobación] por ello somos
más ágiles para emprender nuestra navegación epigeana en este nuevo as
adecuadamente parafinado que es el Colegio de Patafísica [aplausos,
vítores y aclamaciones. La Asamblea se pone en pie y canta el Himno de los
Palotines].
(Acta estenográfica)
[i]
Juego de palabras intraducible, "cordial mediocre" se parece en francés a
"Cordial Médoc", licor hecho a base de vinos Burdeos (Médoc). (N. De T.)