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Estreno:
Septiembre 4 año 2007
Actores: Juan david toro - Diego
Sánchez - Nadia
Silva - Sergio
Dávila - Juan David Correa - Alejandro Vásquez -
Margarita Betancur -
María Isabel García
- Ángela María Muñoz -
John Fernando Ospina.
Textos: Fernando
González
Textualia:
Félix Ángel Vallejo - Mary Jo Leavit - Gonzálo Arango - Cristóbal Peláez
G.
Composición Musical:
Ángela María Muñoz - Diego Sánchez Asesoría literaria: Óscar
González Asesoría filosófica: Pbro Alberto Restrepo - Carlos
Enrique Restrepo Dramaturgia, escenario, luces, utilería y
vestuario: Matacandelas Documentación: Sergio
Restrepo - Gustavo Restrepo Asistencia de iluminación: Alejandro
Arteaga Diseño gráfico y fotografías: Carlos Sánchez Dirección:
Cristóbal Peláez G.
Espacio: Cerrado. 8m ancho X 8 m. fondo X 4m alto
Duración: 1 hora 40 minutos
Tiempo de montaje: 8 horas
Tiempo de desmontaje: 1 hora.
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Fernando
González, humorista, filósofo y cronista es también el gran místico
colombiano -el único-, un hombre en el ejercicio constante del
conocimiento experimental consigo mismo, con la naturaleza y con la
espiritualidad religiosa.
Más que todo ello fue y es lo que pocos se atreven a decir: UN GRAN
POETA.
Nos ha hablado a través de los libros, pero casi nunca le hemos brindado
la posibilidad de hacerlo mirándonos a los ojos desde un escenario.
Invitarlo a estar con nosotros, en colectividad, en la ritualidad mágica
del teatro es participar de otro modo con su poesía, con su pensamiento
contradictorio, con su viaje emotivo.
VIVIR, para él, estaba por encima de toda ambición literaria, pues "Todo
lo que está muy bien escrito es detestable. Cada cosa debe aparecer con
el vestido que tenía mientras era vivida. El vestido y la música de su
mundo propio".
La puesta en escena de FERNANDO GONZÁLEZ, VELADA METAFÍSICA, quiere
crear la maravillosa ilusión de que todavía está en su granja de
Otraparte, en Envigado, que los colombianos podemos seguir conversando
con él. Hay dos hombres que fueron tierra de la tierra y no deberían
haberse muerto nunca, el otro es Sócrates.
Imaginémoslo entonces: divertido, satírico, sensual, cascarrabias,
metafísico, príncipe de la iglesia, campesino, juez, diplomático. Una
muchedumbre que designamos con el nombre de FERNANDO.
Algún amoroso de la obra del Brujo hizo un apunte que justifica
cualquier intento de representarlo: "Ya basta de leer a Fernando
González, practiquémoslo". |
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