Medea: una mujer entre el dolor, la rabia y la locura

por: Margaritainés Restrepo Santa María

Periódico EL COLOMBIANO - Medellín

El sonido primitivo de percusión, viento y cuerdas, las sombras de seres que hacen una ronda y cargan fuego e instrumentos arcaicos, anuncian el ingreso a las entrañas de un mundo de fuerzas y quejas oscuras y misteriosas. Medea compartirá su dolor de mujer engañada; la furia y locura que nubla su amor de madre. Y la sala se llenará de palabra.

El grupo de Teatro Matacandelas presenta en temporada -hoy viernes, a las 8:00 p.m., y del 22 de noviembre al primero de diciembre- su versión del Medea de Lucio Anneo Séneca, bajo la dirección de Luigi Maria Musati, quien está al frente de la Academia de Arte Dramático Silvio Dámico, de Roma, Italia.

Séneca... casi 2 mil años después de su presencia física en esta Tierra. 34 después de los primeros apuntes de Musati para su libreto sobre la pieza de ese filósofo latino y "ciudadano romano". Después de un taller sobre el tema con el Matacandelas. De jornadas de 14 y 15 horas. De un minucioso análisis de texto. De propuestas de grupo, que el director ha moldeado. De que palabra, luz y música se amalgamen.

El Séneca que el director italiano asume como maestro del pensamiento teatral, de la esencialidad. Como autor que exige concentración, investigación, tiempo para ser digerido y puesto en escena. Fascinante por contradictorio -como su mundo, un mundo que no se deja gobernar por la razón; como contradictorias son las fuerzas que habitan a Medea, la que da muerte a sus hijos... maga, monstruo, pero humana; y su locura-tragedia.

El trayecto

"Mi mente está tramando un crimen viejo, ignoto, pavoroso, que hará temblar al cielo y a la tierra... Busco en mi mente loca la más feroz manera de venganza..." Las palabras de Medea, y las imágenes que ellas provocan, golpean al espectador desde un comienzo. Y todos aquellos y todo aquello que la acompañan en escena amplifican su discurso...

Elementales sonidos de instrumentos que pueden ser de fabricación "casera". Manguera-trompeta, flauta dulce, traque traque de claves o especies de pulseras de madera, sonajero de pandereta, bolas chinas, ocarina, birimbao, tambor, manojo de llaves, recorderis de canto gregoriano y órgano.

Todo amplifica su palabra... Una mirada alucinada. El coro. Una batola de loca. Un lamento largo. La oscuridad. Cuerpos desgonzados que cuñan una pared negra. El repetido "golpeteo" de las manos sobre la tabla. Una sonrisa forzada.

"Actus primus... Actus secundus... Actus..." El latín hace discretas pero contundentes apariciones en esta representación en la que ni la escenografía, ni el vestuario, ni el mismo desarrollo de la trama distraen el poder de la palabra. Luz, música, movimiento... lo que ellos hacen es enfatizarla.

Érase un vez Medea, mujer que, furiosa, enloquecida por la traición de su esposo Jasón (en cuyo nombre ha cometido muchas locuras), llama a las fuerzas misteriosas y decide acabar con la vida de los hijos que tuvo con él, para castigarlo.

Así de simple se resume el drama. Pero hay muchas profundidades para sondear en la hora y 40 minutos, sin cortes, del producto Musati-Matacandelas (quedaron antojados de hacer nuevos montajes). Una escenificación con una actriz central Medea -de fuerza extraordinaria, a la que el grupo, 11 actores, crecen con sus actos y rituales- interrogan, barren, rodean, visten, trapean, se adhieren, hacen coro.

Y expresa Musati: "Es un primer acto... Habría que montarla muchas veces y de muchas maneras... Montarla en Latín -aunque suene a snobismo-. La estructura del texto y la intención compositiva es no dar espacio a respuestas posibles, ni como espectador, ni como actor, ni como director. No hay catarsis posible, en esa pesadilla continuamos viviendo".

"Triste mi sino, amarga mi fortuna... Enciérrenme en el seno de una roca sumida en noche eterna..." Jason vs. Medea.

Se apagarán dos velas... Se apagarán dos vidas.

Opinión general

El sabor del plato Musati-Matacandelas

"Es un montaje colombiano y del grupo Matacandelas, que siempre ha cuidado la palabra, nunca ha cedido a la estética del gesto. Ha escogido la inmovilidad, muchas veces. Y su manejo de la luz; yo también ilumino con la oscuridad. Esta elección recíproca no es azar. No actualicé nada, si eso significa hacer referencias explícitas a la realidad del presente. El grupo es grupo, con un texto con una sola protagonista. No hay divismo sino la voluntad de ponerse al servicio del trabajo de todos". Luigi Maria Musati, director Academia de Arte Dramático de Roma, Italia.

"Musati le dio al montaje un toque que nos gusta mucho, de horror y terror. Toque de misterio, con esta música, la hechicería de Medea. Nosotros le dimos el sabor del grupo, la concordancia en la actuación, cierta relación de contrapunto y armonía. Él prefiere trabajar abierto apoyado siempre en la palabra. Ha insistido en quitar el teatralismo". Cristóbal Peláez, Teatro Matacandelas