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Recordando a Georges Perec que se proponía fundar el
Instituto de Prótesis Literaria, para reescribir a los
clásicos, consideramos, que el Teatro de hoy está
obligado a leer desde otras nuevas posibilidades la
dramaturgia universal. Si en siglos anteriores el teatro
fue por esencia el ámbito del histrión hoy se configura
como el espacio del artista, donde intervienen a plenitud
las ciencias del lenguaje. Desde este punto de vista
hemos echado una mirada a esta ¨Doña Rosita¨, no para
ponerla a punto con el denominado teatro moderno, sino
antes bien, como una mirada particular, personalísima
por parte de nuestra compañía teatral.
Hemos renunciado a lo pintoresco para hacer
un mayor énfasis en la idea dramática. Nos sigue
obsesionando los temas de la soledad, de la
incomunicación, del desamor, del tiempo que transcurre
estúpidamente. Se ha establecido que la condición
fundamental para definir el género trágico es el
desenlace fatal de sus protagonistas, allí el
infortunado debe purgar con su muerte. Más trágico aún
cuando la víctima es condenada a seguir viviendo.
De aparente sencillez ¨Doña
Rosita´ sin embargo pertenece al período de mayor
perfección literaria del poeta, fue representada por
primera vez en 1935 un año antes de caer asesinado, y
presupone ya unos giros estilísticos en la escritura con
abundantes elementos simbolistas.
El Teatro Matacandelas ha dedicado
esta puesta en escena a la FAMILIA MOYA de Madrid, una
familia que es como decir España toda, la generosidad
toda, el amor todo. A través de los Moya el espíritu de
la poesía de García Lorca sigue vivo en el hombre.
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