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Contemplación en el somne

Por Lama

C cuelga dentro de una cápsula transparente en el centro del espacio.
I Yace tendida debajo de C, su vestido expandido cubre todo el suelo. Eventualmente inicia una lenta serie de movimientos en forma de danza. Sonidos: Tic tac, “mmmm...”

I - No veo, si no me paro frente a la puerta, digo tres veces ¡te odio! te odio, te. Odio. Como saltando y dando tumbos a la nada. Ella no entiende el cambio solar de lo que acaece en el balanceo de la continuidad extraviada. SIN EMBARGO, se atreve a formar una nueva estructura circular o elíptica, entre la futilidad y la vastedad. Nos crees cuando te digo que la cuneiformidad errática se devela…

C - En el tacto del oído y no de la vista. Mi mayor fijación no alcanza a fijarse, se derrama y me señala todas las direcciones aún en la liquida estabilidad. Se visten de disparates inconexos. Si me preguntan por la finalidad NO les diré NADA más que… ¡MENTIRAS!

I - Veo a la señora depositar el bebé en la barca gris, por el río gris. A la caída en fuga no se le pretende incorporar medianamente un sorbo de riguroso estremecimiento, mecimiento, tono farmacéutico de la parablina. Y me cuelgo ¡SI! de vos y de las figuras tramposas de una impermeable lluvia que se desprende de ambos. ¡NO! Para de interferir en lo que digo.

C - No puedo evitar intentar abarcar todo lo que llega.

I - Sigo a portas exacerbadas de trasladar la meta visión a la auto-mitificación, séquito de susurros palpables.

C I - Vibrant…

I - ¡NO! No intervengas. Inconmensurables tributos de una apología cimentada en la traición. Crema brillante de un pútrido pastel con pelos. Garrapatas ardientes, sismos complacientes. No puedo parar, no puedo parar, no puedo parar, no puedo parar, nada nunca para …

(12 segundos de silencio)

C - ¿Cómo pretendes que no lo haga cuando te asomas a través de lo único que me pertenece?

I - Nada nunca para.

C - Solo deja de usarlas ante mí.

I - Nada nunca para.

C - ¡ENTONCES SOPORTAME!

I - Nada nunca.

C - Yo sé que…

I - Para. Nada concatena vacuas nimiedades sinfónicas y en el yermo eterno incesante aniquilante, ruidoso, escuchar finos filamentos, firmemente unidos, frecuencias flamantes frotadas en bloques frenéticos de frustra… ¡Ya para!

C - Nunca nada para.

I - Rebosante ritmo rimbombante. Antes F’s ahora R’s, no más…

C - Yo soy tú y a quien veo es a mí.

I - Solo un espacio.

C - Lo tienes casi todo.

I - Para ponerme en palabras.

C - Y yo sueño con otro espacio donde este cuerpo sea otro.

I - Tienes sosiego en la contención.

C - ¿Tu no en la dispersión?

I - También contenida. Tan solo quiero unos segundos de palabras.

C - Supongo que he de conformarme con ordenarlas en mi cabeza.

I - Crimen palpitante, detonante de furia escrita y lacayo reverdecer trémulo, tachable, indeleble. No quiero embravecer, calmo, tumultuoso, ritmo, pre sin te ca do se re cu sa, tran to, ca, ar ar ar ar ar ar ar, ti, no, no, por fav, articulación.

C - Te envidio tanto, todos te encuentran cautivadora en tu enigma.

I - No todos...también temen.

C - Incluso yo te temo a veces, sin embargo, preferiría ser temido y lejano, detesto esta proximidad a la ilusión objetiva…

(Tic tac 12 segundos)

***

I - Nunca implacable remota sujeción esterilizante, provocadora, resarcible no es tramposa en un rincón entrañable de las cataratas insurgentes de la comisura prohibida. Grandilocuente silla pisoteada en franjas simbólicas rampantes de la cortina clemente en un romper de cabezas intencional. Ya no se puede parar rítmicamente en una calidad de contemplador tentado desde con la causa de casi siempre el parásito removido de la fase retorcida sin los le tiembla de ya no todo cara en la turba de cuanto sentimentalismo resonante no se propone lejos.

C - (Tiembla) ¡BASTA! Necesito contener…

I - Y yo recorrer.

C - Anhelo el momento en que la muerte acabe con todo esto…

I - Yo en cambio desearía no parar nunca.

C - Por supuesto, tuyo es el interminable mundo de los sueños.

I - Crees en tu finitud, pero no hay fin al nacimiento, cada segundo de muerte, segundo de vida.

C - Si, no hay final nacimiento.

(Tic tac y “mmmm...”, simultáneo durante 15 segundos)

I - Te comparto mis imágenes, y aun así no me dejas usar tus palabras como mis imágenes dictan.

C - No deseas mis palabras, deseas contemplarte en ellas, por supuesto, irónicamente para ti nada es inconcebible. Eres inabarcable, nunca podrás verte.

I - Lo sé, pero no puedes negar que también te contemplas en mis imágenes.

C - Te las prestaría si no tuviese que escucharte.

I - Lo ves, no me dejas usar tus palabras porque quieres ser dueño de mis afectos y narrarlos a tu antojo.

C - Lo admito. Atados pero lejanos.

I - Lejanía que es finalmente encuentro. Espiral, circular, allí, allá o … ahí (señala el centro)

C - No hay tal cosa neutral.

I - La nombras, existe.

C - Mi contacto con ellas me ha permitido ver su poder, el de incluso nombrar lo, inexistente.

I - Ahora escucho… Necesito…

C - ¡NO! Contémplate sin ellas.

I - Acaso ¿No te gustaría moverte?

C - Quiero en mi inmovilidad ocupar todo este espacio. Ayúdame, desde aquí nunca he podido verte claro.

(Tic tac, “mmmm...” 12 segundos)

I - Nunca podremos vernos. Mucho menos si ocupas todo el espacio.

C - Muévete…

I - Me gusta cuando me llamas en el insomne.

C - No soy yo, es la fuerza, incluso ella me desplaza, no me necesitan más que para mantener viva la carne que las contiene.

I - Tú eres el canal.

C - El canal son los nervios.

I - Sin ti no me vería.

C - Por eso muévete, tu halo me deja indicios de tus formas. Muévete.

I - Me moveré cuando me dejes usarlas como quiero.

C - No me arrebates lo único que tengo. ¿Dónde estás?

I - Donde la fuerza me obliga a quedarme en el momento insomne.

C - No te quedes ahí, no desperdicies nuestras pocas horas cerca.

I - No conozco las horas, solo sé de lo que deseo.

C - Muévete... no hagas que comience el eco.

I - No hasta que me permitas usa a ar r la a a a s.

C - ¡Esta bien! ¡Está bien!

I - Pro o o me e e t e e e no o o o in n n ter r fe e ri i i r.

C - ¡Lo prometo!

***

I - (Danza) Fuego de las profundidades. ABRE la boca y escucha sumergir breves límpidos cálculos estranguladores, flota, flota en los gritos brillantes celestes simplemente inundados, fricción semejante resoplante en la caverna sombría de la somnolencia dividida, apilo las rocas en lo preestablecido del movimiento ondulante, mientras saquean el otro lado de la oscura vibración semejante reducción de los sonidos en finos hilos desligados del diálogo común entre la frecuencia original y en el croar, crooooo...aaaa...r la bruja dice su verdad continua excavación en las alturas de lo atravesado en la cara del camello en el desierto de la memoria residuos, granos finos contingentes, sonrisa crisálida ir venir ir venir ir ven ir ir ven ir ven ir ven, ir ve ir ve ir ve. Rojo, rojo, rojo, centro serpenteante las alas se desprenden en el centrifugado fugado, gira arriba y abajo, la constante necedad infundada, rigurosa, extenuante y la fina correspondencia al ruido imparable en las náuseas resonantes, elucubrando espiga del ojo asesino extinguido por el nervio sistemático.

(“mmmm...” 12 segundos)

I - Quiero visitarte allí con más frecuencia.

C - No sé si yo también lo quiera. Se siente como falsa levedad, letargo pesado. Posibilida de sinm.

I - Es otro espacio en sí de las demás formas, no en lo posible.

C - Y me reprochas a mi querer ser dueño de tus afectos.

I - Solo quiero deleitarme.

C - Para ti es tan fácil, no tienes nada que descifrar en mí y sí, sí, quiero lo que guardas.

I - Y quiero que lo veas… en ellas.

C - Aún te quedas con cosas ¿Crees que no noto el relucir de tus palabritas más elocuentes?

I - ¿Mis palabritas?

C - En su uso te pertenecieron.

I - Ellas se acercan más…

C - Ocultas… Ocultas… Que ocultas.

I - Ya no, no, no lo haré, no.

C - Continúa…

(Tic tac simultáneo al diálogo)

I - Si pudiera pararme frente a ti me movería al ritmo del temblar en tus ojos y boca. Salgan, salgan, salgan, salgan, re partir, partir, mientras escucho el crujir de las puertas que intentan cerrarse en el invento ahogado del aire, no puedo, no puedo, se solapa en el doblez, doble todo es doble, reverso, anverso, verso, ver som...bras, las voy a traer, lo prometo, las traeré, las traeré. ¡No! Las guardaré para siempre hasta la muerte y en el lecho las sacaré una a una todas juntas hasta que no quepan por la puerta final del. Si, puedo, mira tengo una, la estruendosa y molesta risa de esa ¡Oh! cómo retumbaba en los odios, en las piernas y caderas, solo un golpe solo uno, uno en su cuello hasta las cuerdas.

C - Recuerdo…

I - Cuerda, saltamos en ambas cuerdas diecisiete veces, habíamos visto a las demás y queríamos hacerlo igual, bajamos al parque en el descanso y comenzamos con una, no queríamos parar y finalmente aumentaron la dificultad con la segunda, contaron, las contamos en voz alta, diecisiete.

C - Eso pasó aquí.

I - No.

C - Sí. Nunca pudimos saltar en dos cuerdas, pero tú lo deseabas tanto tanto. Siempre me pregunté, cómo distinguías tus producciones de los hechos afuera, pero ahora veo que no lo haces.

I - Te crees tan dueño de la verdad solo por pasar más tiempo afuera.

(Tic tac 21 segundos)

C - Será mejor que no hablemos nunca más.

I - Sé que pretendes.

C - Eres demasiado, siempre habrá algo más.

I - Me ahogarás, como antes.

C - Para qué ver tus mentiras.

I - Las necesita. Igual seguiré aquí...

C - No, en ese entonces nos fue muy bien sin tus distracciones.

I - Lo dices como si fuese externo. (Inicia continuos movimientos frenéticos pero consecuentes) No pararé entonces, no pararé desde ahora, ni tú, ni la fuerza se interpondrán.

(“mmmm…” 12 segundos)

I - Dices que son mentiras… Aquel día... cuando veíamos esa película en la que ella frotaba una crema en la espalda de él y te regalé ese olor, si... lo sabes, ese olor a pomada caliente y tu sobresalto, lo disfrutaste, lo sé, sonreíste. ENTONCES… ¿No fue real?

C - No.

I - Quien no distinguirá es otro. Olvidas porque me temes ¿Podrías indicarme si las campanas que escuchamos ahora mismo son producto externo o mío?

C - ¡Esta bien! Reales.

I - Real. Es. Que.

C - Ambas.