El regreso de Matacandelas a Mayo Teatral

Públicado en La Ventana, Portal informativo de la Casa de las Américas

Una obra “espléndida, visualmente completa, artísticamente impecable, con un acople perfecto entre el tiempo y el espacio, con un encuadre justo entre el contenido y la forma” será la propuesta de Matacandelas en Mayo Teatral

Con la obra Fernando González. Velada metafísica, creada a partir de textos del filósofo colombiano, considerado uno de los más importantes exponentes de las letras de su país, regresa a la próxima edición de la temporada de teatro latinoamericano y caribeño Mayo Teatral el grupo Colectivo Teatral Matacandelas.

La pieza, calificada por el poeta y filósofo Carlos Vásquez Tamayo como “espléndida, visualmente completa, artísticamente impecable, con un acople perfecto entre el tiempo y el espacio, con un encuadre justo entre el contenido y la forma”, fue estrenada en septiembre de 2007 y en el año 2009 su director, Cristóbal Peláez, ganó por este trabajo el Premio Nacional de Dirección a Montaje Teatral.

El propio Vásquez Tamayo se ha referido a Fernando González. Velada metafísica como un retrato “desgarrador y cierto” de la Colombia de hoy.

La obra nos devuelve las ideas de González, con sus múltiples tonos —divertido, satírico, sensual, cascarrabias, metafísico, iconoclasta— como si el también cronista del día a día de su país aún viviera en su granja de Envigado.

Al mismo tiempo, la puesta resume la práctica de uno de los colectivos emblemáticos de las artes escénicas en el continente, como hizo notar el crítico dominicano Ángel Mejía, a propósito de la participación de Matacandelas en el VI Festival Internacional de Teatro de Santo Domingo, en lo que a juicio del especialista resultó “el retorno triunfal de la palabra al teatro”.

“En esta concepción de la palabra como elemento esencial del discurso escénico”, apunta Mejía, “parece haber influido el carácter biográfico del argumento de la obra, estructurada a partir de textos del escritor y filósofo colombiano Fernando González...”.

Acerca de la apuesta estética de Matacandelas, Cristóbal Peláez declaró en una entrevista que “se mueve entre dos fronteras: un teatro que viene de la tradición —fiel a lo que proponía nuestro Antonio Machado: ‘En arte y en literatura lo que no es tradición es pedantería’— y un teatro de exploración”.

Sobre la relación del grupo con los espectadores, ha apuntado que “se puede definir desde la diversidad” y que el colectivo teatral “ha establecido un gran poema afectivo con el país”.

Con poco más de treinta años de trabajo, Matacandelas “es un taller, una escuela, un laboratorio, un engendrador de espectáculos vivos” y cuenta con diecisiete obras en el repertorio, con las cuales han recorrido numerosos escenarios dentro de Colombia y en países como Portugal, España, Francia, Bélgica, Venezuela, Cuba y República Dominicana.

Mayo Teatral los ha recibido en dos oportunidades. En 2002, se presentaron con las piezas Pinocho, O Marineiro y Angelitos empantanados, mientras Cristóbal Peláez impartía el taller “Actos de habla. El asunto de la palabra en el escenario”. En esa ocasión, el colectivo obtuvo el Premio Villanueva de la crítica cubana.

Durante la edición siguiente, los colombianos propusieron las puestas La chica que quería ser Dios y Medea, y el prestigioso director compartió sus experiencias en torno a “Conflictos visuales y sonoros en la escena”.

Además, Cristóbal Peláez fue jurado de la categoría de teatro durante la edición del Premio Literario Casa de las Américas correspondiente al año 2003.

Matacandelas regresará a La Habana

Públicado en Redacción Cubasí

Una de las más prestigiosas compañías colombianas, el colectivo teatral Matacandelas, regresa a La Habana para participar en la temporada Mayo Teatral que organiza Casa de las Américas.

Fundada en 1979, la agrupación es considerada un auténtico laboratorio artístico y una escuela formadora de actores y dramaturgos.

Si algo ha caracterizado su trabajo en sus tres décadas de existencia, ha sido su absoluta independencia estilística y temática: Matacandelas ha marcado pautas en el panorama escénico latinoamericano, sin necesidad de atarse a ninguna tendencia de moda.

El grupo constituye un símbolo de la ciudad de Medellín, que lo ha proclamado Patrimonio Cultural.

Además de sus temporadas en Colombia, Matacandelas se presenta en los más reconocidos circuitos teatrales de América y Europa, y en algunos de los más prestigiosos festivales del mundo.

Medio centenar de montajes -entre los que destacan Pinocho, Juegos nocturnos, Angelitos empantanados y La chica que quería ser Dios- integran el repertorio histórico de la compañía, que en esta edición de Mayo Teatral presentará Fernando González. Velada Metafísica, que obtuvo en 2009 el Premio Nacional de Dirección.

La puesta

Sobre Fernando González. Velada Metafísica, dice la nota al programa de Mayo Teatral:

Fernando González, humorista, filósofo y cronista, es también el gran místico colombiano -el único-, un hombre en el ejercicio constante del conocimiento consigo mismo, con la naturaleza y con la espiritualidad religiosa. Más que todo ello fue y es lo que pocos se atreven a decir: un gran poeta. Invitarlo a estar en la escena, en colectividad, en la ritualidad mágica del teatro, es participar de otro modo con su poesía, con su pensamiento contradictorio, con su viaje emotivo. Vivir, para él, estaba por encima de toda ambición literaria, pues «Todo lo que está muy bien escrito es detestable. Cada cosa debe aparecer con el vestido que tenía mientras era vivida. El vestido y la música de su mundo propio».

La puesta en escena de Fernando González. Velada metafísica, quiere crear la maravillosa ilusión de que todavía está en su granja de Otraparte, en Envigado, que se puede seguir conversando con él. Imaginémoslo entonces: divertido, satírico, sensual, cascarrabias, metafísico, príncipe de la iglesia, campesino, juez, diplomático. Una muchedumbre que se designa con el nombre de Fernando. Algún amoroso de la obra del Brujo hizo un apunte que justifica cualquier intento de representarlo: «Ya basta de leer a Fernando González, practiquémoslo».