Algunas premisas al trabajo de puesta en escena de The fall of the house of Usher

Por: Luigi Maria Musati

Las primeras y fundamentales preguntas para la interpretación se encuentran en el título mismo del cuento. Un título representa todo y es siempre la síntesis de cuanto lo sigue pero en nuestro caso (quiero decir en Poe en general, no sólo en Usher), podemos decir que el título no sirve simplemente para ilustrar o presentar el cuento, pero sí para aludir a sus significados. Se vuelve de esta manera una clave que nos es ofrecida (no siempre sin malicia y posibilidad de engaño) para abrir el texto a la interpretación.

En el título encontramos la palabra fall, que generalmente es traducida como caída y algunas veces como hundimiento o como fin, sacrificando de esta manera (porque no existe la posibilidad de no hacerlo) su doble significado (en inglés) de caída y otoño. Encontramos después la palabra house que, aparentemente no tiene problemas de traducción y después el nombre Usher que generalmente no se traduce.

En todo caso es necesario, para entender los significados que el autor pone en estas palabras, hacer referencia a la obra de Poe, pero también al conjunto simbólico que ellas tienen en la cultura occidental, conjunto simbólico que Poe obviamente no ignora.

I. The fall: La Caída

Pensemos en la caída de Lucifer, que es precisamente hundimiento en el profundo. En la caída del hombre a causa del Pecado original. En la triple caída de José hijo de Jacob por obra de sus hermanos, primero físicamente en el pozo, luego sociológicamente en la condición de esclavo y finalmente antropológicamente (y espiritualmente) en Egipto, o sea en un universo que para la tradición judaica es el inframundo (o sea inferior e infernal a la vez).

Esto ocurre en la Biblia, donde se encuentran muchas otras caídas. Particularmente compleja (¿y cómo podría ser de otra manera?) es la de Cristo, encarnado, o sea descendido, caído en la condición humana y precipitado en la infamia de la muerte en la cruz (pero una muerte que ocurre por elevación.). La caída y la muerte de Cristo cancelan los efectos de la caída primordial del hombre y vencen la muerte a través de la muerte.

Pero el tema de la caída es bien conocido por la tradición greco arcaica (los mitos de Fetonte, Belerofonte, los titanes, los gigantes etc.) y en aquella neo-platónica. Derivada de esta última, en la tradición sincretista del gnosticismo encontramos la caída del alma (Psiche o Pistis Sophia) en la cárcel del cuerpo y en general el descenso/caída/degrado de los principios del nivel espiritual y aquel material, del no manifestado al manifestado. Es aquí donde radica nuestro principal interés.

En Poe el tema de la caída está presente en otros cuentos. En particular en el El pozo y el péndulo, Descenso al Maelstrom, Manuscrito hallado en una botella y en la novela Arthur Gordon Pym. El segundo nos sugiere la diferencia entre caída y descenso. El descenso es, como ocurre en el cuento en cuestión, una caída controlada. El protagonista de hecho logra controlar, gracias al ejercicio de la observación, la precipitación en el fondo del remolino, que a diferencia suya, se traga a su hermano.

Si el descenso es una caída controlada la caída es un descenso incontrolable, precipitado, ruinoso e irremediable, al final del cual está la Muerte. En el Descenso en el Maelstrom, el protagonista emerge a salvo, aunque profundamente mutado (todos sus cabellos se han vuelto blancos). También la víctima de la Inquisición en El pozo y el péndulo se salva del pozo, en su caso gracias a su tenacidad y porque otros lo salvan (llega la armada de Napoleón). Ambos personajes pueden contar su aventura, ambos han vivido la experiencia del precipitarse, pero sin alcanzar la profundidad de la vorágine. No han experimentado la experiencia suprema que la caída reserva a quien se precipita verdaderamente hasta el fondo, como en cambio le ocurre al protagonista de Manuscrito hallado en una botella y a Arthur Gordon Pym, cuyas naves afrontan la prueba decisiva del océano y cuyo relato se detiene en el momento en el cual el abismo se abre de frente a ellos.

Habíamos dicho que esta experiencia es la muerte. ¿Pero de qué muerte estamos hablando? En las ceremonias de iniciación el neófito asume la experiencia de la muerte iniciática. En el proceso alquímico, la Mortificación es el proceso fundamental de la fase al negro, la primera y fundamental de las tres fases para la conquista de la Piedra filosofal, tal como está representada en la Melancolía I de Dürer. Y subrayamos cómo la palabra melancolía es una de las más frecuentes en el cuento, con referencia a Roderick Usher y a su morada. La muerte en este sentido es una experiencia que no se limita a mutar algo, pero sí a trasmutar, como la materia prima es trasmutada en oro a través de la catástrofe de la obra al negro en la doctrina alquimista, como el neófito es trasmutado en adepto. Esta experiencia por su radicalidad es indecible e incomunicable: a esta sólo se puede aludir simbólicamente.

Nuestro cuento se encarga de especificar narrativamente la caída/derrumbe/catástrofe de la Casa y de sus Señores en las aguas oscuras y tenebrosas del Estanque. Y sobre esto (¡que es muy importante!) debemos regresar y regresaremos en seguida, hablando precisamente del Estanque como símbolo.

II. The Fall: El Otoño

El segundo significado, que no se puede agregar en castellano a caída, hace referencia a la concepción cíclica de la caída del año (y del sol) y de la caída de las hojas (muerte de los árboles).

La unión de los dos significados nos lleva a la consideración que la caída de la casa está estrechamente conectada al concepto de ciclo, estacional y cósmico, en perfecta correspondencia entre "lo que está abajo y lo que está arriba".

Es necesario poner atención al segundo significado, también porque las primeras palabras del relato lo enuncian con gran énfasis: la acción inicia y se desarrolla en el otoño del año (in the autumn of the year). Una respuesta precisa al por qué Poe escoge el otoño, se encuentra en una de sus más famosas y trágicas composiciones poéticas: Ulalume.

En referencia al universo simbólico occidental notamos que el fin del año celta es para nosotros el 31 de octubre. En esta fecha el Dios se separa de la Diosa, o mejor, entra en ella para ser nuevamente dado a luz como sol nuevo en la fiesta del solsticio. Los días en que se celebraban los misterios de Osiris e Isis estaban entre el final de octubre y la mitad de noviembre. Aún más, el final de octubre corresponde al periodo en el cual los griegos celebran los Grandes Misterios Eleusinos, la noche de bodas místicas de Perséfone y Hades de la cual nace el Dios Niño, Jacco/Dioniso, el trigo. En estos ritos resonaba el grito que Pessoa así felizmente interpreta: Neófito, no hay muerte.

Veremos cómo el nombre Usher nos lleva a este conglomerado mitológico.

III. The House: La Casa

En el doble significado de morada y estirpe, The House se traduce perfectamente como la casa. Esa identificación no tendría en realidad ningún significado extraño, porque es común, por lo menos en Europa llamar casa a la morada y a la estirpe, pero, en referencia a la Casa Usher Poe subraya con mucha fuerza cómo esta identificación es extraña. En relación con la Casa Usher está conectado con su peculiar cualidad de ser viviente. Paracelso afirma "la casa siempre está muerta: vivos son los que la habitan". Poe, al contrario, insinúa con fuerza progresiva en el lector, la cualidad de ser viviente de la Casa Usher, parece sugerir que precisamente porque la Casa está viva, aquellos que la habitan, son muertos, o mejor son los muertos.

En el universo histórico y de los arquetipos mitológicos es notable que el título Faraón tenga en el antiguo idioma egipcio el significado de Gran Casa, y que el primer faraón sea Osiris, que reina con su hermana/esposa Isis. Osiris que es rey de los Muertos y fundamento del los ritos de inmortalidad. Es más, sólo hay un caso en el cual el nombre del Amo de un lugar coincide con el nombre del mismo lugar, como ocurre en el caso de Usher: este caso es el de Hades, que en la mitología greco-romana es el nombre del Dios amo de los infiernos y el nombre del infierno mismo, que él domina con su esposa Perséfone, que en algunos mitos es su hermana y a su vez la diosa de los ritos iniciáticos de Eleusis.

Esto refuerza inequívocamente la idea de la Casa Usher como un lugar conectado con los infiernos, habitado por los Muertos y su relación con la Iniciación. De otra parte, el paisaje que circunda la Casa recuerda estrechamente las narraciones del viaje de Ulises y de Eneas en el reino de los muertos, el estanque nos evoca el lago del Averno y la Laguna Estigia, que separan el mundo de los vivos de los infiernos.

Los libros que Usher acostumbra leer con su huésped nos evocan también este tipo de experiencias, y entre estos en particular Swedenborg, Tieck, Holberg y el más importante (porque es el más amado): Vigiliae Mortuorum secundum Chorum Ecclesiae Maguntinae.

El viaje al reino de los muertos es el viaje iniciático por excelencia: "Visita las vísceras de la Tierra, rectificando encontrarás la Piedra Escondida, la verdadera Medicina" enuncia una máxima alquímica. El Narrador (que no tiene un nombre, es un everyman) narra entonces su descenso a los infiernos, similar a aquel de Ulises, Eneas, Orfeo y Dante. Vale la pena recordar que entre estos, Orfeo, desciende al infierno para recuperar a Eurídice pero fracasa en la prueba que le es impuesta.

IV. Usher: El Ujier, el Guardián del Umbral

En este sentido también el nombre Usher es particularmente evocativo. Generalmente no nos preocupamos mucho en traducirlo, porque no es nuestra costumbre hacerlo con los apellidos de una lengua extranjera, aunque tuvieran un significado absolutamente traducible, pero es necesario recordar una costumbre literaria muy difundida hasta el ochocientos y en particular en el teatro inglés, por la cual los nombres y los apellidos de los personajes expresan literalmente una característica moral o física evidente. Usher es en este sentido un apellido para observar atentamente, ya que su inmediata y simplísima traducción es: Ujier, Guardián.

Esto nos lleva a la idea de un viaje iniciático, en el cual Usher representa el Guardián del umbral, que somete al aspirante a las pruebas que deben ser superadas para transformarse en adepto. A esto nos impulsa también fuertemente la naturaleza doble de este guardián, que es, en cuanto Roderick y Madeline mellizos, macho y hembra, es decir, hermafrodita.

Pero el nombre Usher reserva otras sorpresas, porque es un apellido históricamente existente. James Usher (1581-1656) fue profesor del Trinità College de Dublín y luego Arzobispo anglicano de Armagh y primado de Irlanda. En 1650, escribe una obra destinada a tener una difusión muy amplia en todos los países de religión protestante, los Annales Veteris Testamenti, a prima mundi origine deducti (Anales del Antiguo Testamento, a partir de la primera hora del origen del mundo). En ésta, calculó científicamente, comparando la Biblia a las cronologías históricas, como eran conocidas en su tiempo, la fecha de la creación del mundo, que habría ocurrido (¡mira vos!) el 23 de octubre de 4004 a.C. al medio día en punto.

El nombre Usher así contiene también un ulterior indicio, relativo al mes de octubre y al otoño (en el cual, volvemos a recordarlo, Poe busca la tumba de Ulalume, se desarrollaban los misterios Eleusinos, los misterios de Osiris y el final de año celta), no privado de rasgos irónicos, también es ésta una característica de nuestro autor.

El Laúd suspendido

Son coeur est un luth suspendu;
Sitôt qu' on le touche, il résonne.
-De Béranger

Así dice el epígrafe que comenta el título y el relato. No sirve detenernos en De Béranger, poeta muy reconocido en Francia en la época de Poe, que amaba hacer alarde de su cultura de lector omnívoro, pero conviene entender el significado del Laúd y la metáfora Corazón/Laúd suspendido. El texto del epígrafe hace referencia a la resonancia del laúd y a sus muy particulares cualidades acústicas: rozado apenas, resuena profundamente. La asociación inmediata es Roderick Usher, su hiperestesia acústica, su relación con los instrumentos de cuerda, pero no menos inmediata es la reflexión de que sea el Narrador cuyo corazón resuena apenas éste es rozado por una emoción. En todo caso la riqueza de la imagen musical es muy fuerte, es fuerte porque en el relato están subrayados un universo sensorial esencialmente tenebroso y oscuro, dominado por la presencia de sonidos arcanos y remotos, y la pasión familiar de los Usher: "una apasionada devoción a las dificultades más que a las bellezas ortodoxas y fácilmente reconocibles de la ciencia musical".

El arcano vibrar de la cuerda, la pitagórica escala de los sonidos que abre la puerta de los mundos al corazón capaz de responder, nos lleva otra vez al tema de la melancolía y nos recuerda también al joven David que toca para sanar la enfermedad de Saúl, que es melancólica nostalgia de Dios, humor negro de un rey, que como el Rey Pescador del Grial es un Rey herido. En todo caso, no puede faltar la asociación a John Dowland, el cantante de la melancolía del renacimiento inglés, y a su laúd, aunque en el relato no se haga referencia explícita a él.

Algunas consecuencias

Generalmente, quien piensa en Casa Usher recuerda a dos personajes: Roderick y su hermana Madeline y sobre estos personajes pone el énfasis de su análisis. Esto sucede ya en Marie Bonaparte y continúa aún hoy en muchos críticos, incluso los más prudentes y profundos. Considerar que Roderick y Madeline sean los únicos personajes genera las equivocaciones más corrientes: el tema del vampirismo y el tema del incesto, desembocados estrechamente en temas de la biografía personal de Poe. No queremos de ninguna manera ofender a los secuaces del vampirismo y del incesto, que crean lo que quieran creer, este relato no tiene que ver con ellos, ésta no es su casa. El lazo de unión entre Roderick y Madeline, su ser mellizos, es ciertamente una relación de amor y de trágico dolor que nace de ser prisioneros en la Casa, pero no conlleva ninguna relación con el vampirismo o el incesto. (¿Eran Isis y Osiris vampiros incestuosos? En algún comic japonés o de la Marvel, podrían serlo. En la antropología y la mitología, no). Nos parece evidente que los personajes no son sólo dos, son tres y cuatro contemporáneamente: el Narrador, los dos Usher y la Casa. No consideramos personajes en el sentido estrecho de la palabra al Médico ni a los dos sirvientes, que aparecen silenciosos al inicio y que son emanaciones de la misma Casa.

El tres/cuatro nos lleva a una de las formas musicales más importantes, aquella del cuarteto, donde los instrumentos son cuatro, pero dos son iguales, gemelos. Esta forma nos lleva a su vez al valor pitagórico del tres y del cuatro, al misterio de los tres principios (cuerpo, espíritu, alma) y de los cuatro elementos (agua, tierra, aire y fuego).

Además el narrador, en cuanto personaje separado del protagonista, es bastante raro en Poe y ésta es una de las diferencias no menos importantes entre nuestro relato y otros que tal vez se le asemejan. Estamos entonces obligados a considerar atentamente su rol: creemos que para él, a través de la llamada a la cual responde voluntaria y deliberadamente, está organizado el espectáculo de la siniestra Casa y de los dos hermanos. Lo mismo ocurría en los ritos de Eleusis (y aún hoy en algunas sociedades esotéricas), en los cuales el neófito afrontaba figuras y pruebas dramatizadas por sus iniciadores. De otra parte, estructuralmente, el narrador es el canal directo entre lo que sucede y el lector (en nuestro caso, el Espectador, tal como en la tragedia griega el coro representaba la comunidad de aquellos que asistían a su puesta en escena). Todo lo que ocurre en el relato, ocurre a través de la mirada y la palabra del Narrador. Podría ser su íncubo o su perfecta ilusión.

En fin

No hemos construido una dramaturgia inspirada en el cuento. Nuestra puesta en escena (porque dramaturgia y dirección son para nosotros el mismo acto) es la interpretación del cuento tal como es, ya sea con algunas cortas pero pertinentes interpolaciones, que el mismo texto nos sugirió en el desarrollo de los ensayos.

La tarea del dramaturgo/director, en nuestra concepción, es la de proporcionar a los actores un proyecto coherente, compuesto de una hipótesis de acción/palabra y del ajuar teórico/práctico necesario para los ensayos. Es precisamente a través de los ensayos que se concreta el texto, así como el espectáculo por medio de la dialéctica creativa del grupo y, lo que podría parecer paradójico, a través de los límites objetivos de tiempo y de recursos (instrumentos incomparables para medir la propia cualidad y la necesidad de lo que hacemos).La inevitable y fatal caída y corrupción desde el mundo de las ideas hacia la realidad de este mundo sublunar, es el único proceso posible de cada nacimiento y la única vía del conocimiento y, quizás de la sabiduría.

Escribía al grupo antes de empezar los ensayos:

"Vamos a la exploración en la cual mi tarea es servirles de guía. Y recuerden: solamente luego del trabajo de puesta en escena y gracias a ustedes podré decir que he entendido verdaderamente algo."

Dedicamos nuestro trabajo a las almas benditas de Edgar Allan Poe y de su esposa Virginia Clemm, para que nuestro amor les acompañe en su viaje a través de las Estrellas.