Fotos Juegos Nocturnos 2

- V festival Internacional de teatro, Santo Domingo, República Dominicana, 2006

La historia del teatro de lo imaginario
por: Misael Alejandro Peralta Rodríguez

Carta de Carlos Vásquez Tamayo sobre Juegos Nocturnos 2. Velada patafísica de ¿Alfred Jarry?

Juegos Nocturnos 2 - Velada ´patafísica

Juegos Nocturnos 2 - Velada Patafisica - Alfred Jarry
Alfred Jarry
  • Estreno: Julio 27 año 2004
  • Actores: Juan David Correa - Ángela María Muñoz - Jonathan Cadavid - Diego Sánchez - Juan David Toro - Sergio Dávila - Maria Isabel Garcia
  • Coros: Ángela María Muñoz - Diego Sánchez
  • Palotines: Faber Londoño
  • Diseño gráfico: Diego Sánchez
  • Operación de luces: Cristóbal Peláez
  • Asesoría literaria: Óscar González
  • Recomposición dramática y dirección: Cristóbal Peláez G.

Alfred Jarry es el dios salvaje que dio la vertiente más extraña y contundente al arte contemporáneo. Después de él fueron posibles el dadaísmo, el absurdo, el surrealismo y un teatro que no estuviera sometido a las urgencias de la necesidad y de la razón.

En nuestra velada patafísica se encuentran las creaturas de Jarry que hablan el idioma de Hugo Ball y Kurt Schwitters y se mueven como Man Ray o Marcel Duchamp. DADÁ, es la primera aventura fonética del hombre, pero también puede ser el caballito de madera en el que galopó UBU-JARRY-FAUSTROLL. En el escenario las palabras son de la misma sustancia que las imágenes.

Juegos

Los primeros Juegos nocturnos del Teatro Matacandelas estaban signados por la lúdica y el surrealismo. Allí respiraban los textos de Jean Tardieu el gran explorador de enredos escénicos, bien llamado por ello el dramaturgo de dramaturgos. En esa velada que durante más de 12 años el público de Medellín y del país ha tenido la oportunidad de disfrutar, (o de ignorar) había otros invitados memorables como Samuel Beckett con su sorprendente drama de un minuto de duración, Felisberto Hernández, el escritor uruguayo que va alcanzando, con justicia, el rótulo de clásico, George Neveaux, casi desconocido en esta latitud, pero un hombre que en su época se prodigó en dramaturgias para el teatro y el cine, y por último, teníamos al invitado más familiar, Eugene Ionesco, figura capital del muy discutido teatro del absurdo. Se trataba de un paseo por algunas piezas modélicas del teatro contemporáneo, un divertimento que tenía el bouqué de las antiguas veladas salesianas donde sin ningún compromiso con las historias de largo aliento se realizaban deliciosas nocturnales con números teatrales que divertían por junto y por separado a un público abigarrado.

Pura coincidencia

De aquellos juegos a estos pueden existir tres coincidencias: la lúdica, la fragmentación y la exploración. Ahora emerge el elemento Dadá, ese efímero movimiento que ensayó la subversión escénica tratando de aportarle al teatro su categoría pictórica y sonora. El punto de partida fue Ubú, pero después de escarbar nos pareció que ya el teatro había incursionado demasiado en esta criatura convertida en una metáfora fácil sobre el sangriento dictador fáunico tan repetido en el continente americano. Consideramos inútil realizar un esfuerzo descomunal de montaje para que al final el público terminara con una elemental imagen- moraleja de un Ubush.

Siempre la infancia

Laurent Tailhade, y el actor Gémier le habían sugerido a Jarry un Ubú titiritil, y el no recatado escritor abrevió su ópera en un pequeño guión donde se divirtió comprimiendo un personaje mal hablado, un palotín de sí mismo, igual de cruel al original pero más divertido en sus acciones y en sus palabras, que terminó por estrenarse en el teatro de marionetas de las 4-z´ARTS. El autor quedó encantado con esta trasposición que tocaba esa vocación guiñolesca que solía practicar con la música de Claude Terrase y los dibujos de Pierre Bonnard. En Jarry, como en Baudelaire o en Rimbaud, se había operado secretamente la magia del congelamiento, pues nunca rebasó los seis años de edad, estado de preñamiento creativo.

Alfred Jarry

Repitamos por enésima vez que el inmortal Ubú, y toda su zaga, desaforada y primitiva, es la creación de un muchachito de 15 años que jugaba con sus compañeros de liceo a burlarse de sus profesores. Alfred Jarry fue un genio temprano y cuando murió, de exceso de vida, a los 34 años ya había completado toda una obra que marcará profundamente la estética del siglo XX. Fue el inventor del absurdo, la patafísica y la máquina del tiempo. Una deuda impagable tienen con él Dadá, el surrealismo, el teatro de la crueldad y la literatura de anticipación. De la misma manera en que se dice que el siglo XIX nunca existió y que sólo era una invención de Balzac, los fervorosos Jarrynianos pueden decir que el siglo XX es un embuste de Alfred Jarry.

Mierdra

El siglo XX del teatro nació prematuro, la noche del 10 de diciembre de 1896, cuando el actor Gémier en el teatro de L´ OEuvre soltó la procaz expresión ¡MIERDRA! Un evento que convulsionó por más de 15 minutos al auditorio. El espacio sagrado reservado para las grandes representaciones del espíritu burgués acababa de ser intervenido por la anarquía. Algo raro había sucedido. Entre los presentes se encontraba el poeta W. B. Yeats que escribió: Todo cambió, todo había cambiado, había nacido una terrible belleza. Y agregaría presintiendo pasos de animal grande con Jarry: Después de nosotros, el dios salvaje.

Ubú-Fautroll

Jarry es reconocido en todo el planeta por su Ubú, pero su obra maestra seguirá siendo el doctor Faustroll, el ilustre inventor de la Patafísica, que cuenta ya con una legión de seguidores por todo el mundo. En 1948 a su inspiración se crea en París el Colegio de Patphysica, más tarde surgen en España el Otro Ilustre Colegio Oficial de Patafísica y la Sociedad Neopatafísica de Madrid, después vendrían el Institut Pataphysique Vestrogothique, de Estocolmo, El Colegio de Patafísica de Buenos Aires, El Colegio de Pataphysica de Italia, La Facultad de Ciencias Inútiles, y un reguero de academias, escuelas y universidades, que se cuentan por cientos, donde siempre el CURADOR INAMOVIBLE será el propio doctor Faustroll, nacido en Circasia a la edad de 63 años y que navega por tierra seca saltando entre isla e isla (léase libro y libro).

En Medellín, que sepamos, quien primero habló de la Patafísica fue Pablo Turot de cuya intervención queda como memoria un ínfimo cuadernillo que ha tenido alguna trascendencia en los pequeños círculos literarios.

Otra vez Jarry

Absoluta rebelión frente a la totalidad de la simpleza: Jarry tenía su cuerpo en este mundo pero no vivía en él. Al nacer era sólo un pequeño amasijo que sus padres Anselme y Caroline se apresuraron a bautizar para que esa endecha de carne enferma no muriera sin nombre. En un amanecer de lluvia torrencial el cura de Laval voló a casa de los Jarry para cumplir el pedido. El amasijo sobrevivió, llegó a tener en su madurez muy baja estatura y un carácter desafiante. Hablaba como Ubú, se comportaba como Faustroll, almorzaba de lo que pescaba en el Sena, profesaba amor por las lechuzas -adoptaba en su dormitorio esas criaturas que los demás detestaban-, se declaraba admirador del cocodrilo, animal perfecto, poliédrico, bebía en exceso absenta, el licor espirituoso, montaba en bicicleta, la mítica Clémentluxe, modelo 1896, un aparato que entre líos jurídicos tardó diez años en pagar, disparaba sin cesar a dos revólveres al grito de HA HA, expresión de su personaje, el mono papión, Bosse de Nage (Cara de Nalga), y vivía en un apartamento miserable. Practicó sin tregua un deporte: La LIBERTAD. Fue el hombre más independiente del mundo y su literatura no formaba parte de una urgencia de expresar sino más bien de apartarse del resto de los mortales, de autoabastecerse a sí mismo: El vulgo es una masa inerte, irracional y pasiva, a la que hay que golpear de vez en cuando para saber por sus gruñidos de oso en dónde está y en qué se ocupa.

Juegos nocturnos 2

La línea viene desde Jarry y llega hasta Zurich, al Cabaret Voltaire. Allí están Tristan Tzara, Marcel Janco, Emmy Hennings con su esposo, propietario y fundador, Hugo Ball, anarquista que mantenía, entre sus rarezas, una gran devoción por San Francisco de Asís. Ball actuaba sus recitales con formas extravagantes que provocaban el delirio en la audiencia. Sus poemas más conocidos son Caravana, Caballitos de mar y peces voladores, Canto de muerte, Gadji Beri Bimba, Nubes, y el monumental Auto navideño, a la manera de las batallas foneticas de Filippo Tommaso Marinetti. De Hugo Ball también queda una bitácora sobre lo que fue aquel memorable café, lugar de experimentación y de griterío estético. Guillermo Vélez Mejía, pintor neoexpresionista del eje cafetero y patafísico de nacimiento tiene aquí dos textos -pues él pinta con actos de habla. De Kurt Schwitters el espectador oirá el What a b What a b What a beauty, y Das Urgebet der Scholle. Su espíritu dominará toda la velada patafísica en Juegos nocturnos 2.

Carta telepática del doctor Polifaz presidente de la sociedad neopatafísica de Madrid al Teatro Matacandelas:

FIESTA DE LA TATANA

Viernes. 16 de Julio. Santa Crápula, purista y San Fantomas, arcángel. (*)

Estimados colegas en patafísica:

Como ser esencialmente poliédrico que soy me congratulo de vuestro estreno patafísico y sólo siento que me quede tan lejos en la distancia, que no en el octaedro.

Pero también me congratulo en mi condición de fundador y presidente de la SOCIEDAD NEOPATAFÍSICA DE MADRID en la que seríais muy bienvenidos como socios, así como al ENCUENTRO PATAFÍSICO que estamos organizando para finales de octubre próximo.... En caso de que no viniéseis no dejéis de enviarnos una comunicación o lo que queráis, que será comunicado o lo que queramos.

Saludos estentóreos

(*) Según el calendario Pataphysico.