Una experiencia muy cercana a una sesión de espiritismo y al encuentro con la muerte vivieron quienes observaron en la tarde y noche del martes la obra O marinheiro, de la compañía Matacandelas, de Medellín. Este montaje escénico que dirigen Cristóbal Peláez y Gustavo Díaz, tuvo en vilo durante hora y 10 minutos a los asistentes, que expectantes, ansiosos y atentos escuchaban cada una de las intervenciones de las tres mujeres en el escenario.
Las protagonistas, con sus vestidos negros y sus rostros completamente blancos, lograron el objetivo de la obra: poner en trance hipnótico a los asistentes. Colaboraron con ello la ambientación, la escenografía, el excelente manejo de luces y la musicalización. No importó que se tratara de un teatro sin movimiento, sin acción externa, pues los meros elementos alrededor y los textos de las protagonistas, aunque largos, bastaron. Como lo reseña la sinopsis, el máximo movimiento fue la quietud y el mayor lenguaje el silencio.
Fue tanto el trance que generó O marinheiro entre los presentes, que cuando se cerró el telón y las luces del escenario parpadearon acompañadas de música de fondo, muchos se quedaron sentados en sus sillas esperando para ver qué más iba a pasar. Al final alguien tuvo que informar que la obra había culminado.
Después del trance, algunos espectadores opinaron sobre la obra O marinheiro, de Matacandelas.
“Es como viendo el teatro de lo absurdo, basado en la mitología griega y en el paso de la vida a la muerte. Los griegos creían que había tres mujeres que cortaban el hilo de la vida. Me pareció muy fantástico el montaje de la escenografía, el manejo de luces, nunca había visto algo tan concatenado. Claro que es pesado para quien no está acostumbrado a ver teatro”.
“Es parte del nivel característico de este grupo. Me gustó la atmósfera y eso es parte de los candelos. Ellos tienen claro qué quieren crear, saben la esencia de su propuesta escénica, no se desvían y mantienen un hilo conductor. Eso los destaca siempre”.
“Tiene alto contenido de lo humano, de ese misterio que llevamos dentro de nosotros y que no logramos decirlo abiertamente. Me gustaron mucho las imágenes que crearon las mujeres desde la quietud y la imagen que tienen en la mente para proyectarla”.