- Festival Iberoamericano de teatro de Bogotá, 1992

- Teatro Mirita Casimiro, Cascais, Portugal, 1993

- Festival Latino, Bruselas, Bélgica, 1993

-Jornadas Juveniles latinoamericanas, Manizales, Colombia, 2001

- "Mayo Teatral" Cuba, 2002

- Premio Villanueva de la crítica, la habana, Cuba 2002

- Festival El Gesto Noble, Carmen de Viboral, Antioquia, 2003

- Festival Internacional Ciudad de Quito, Ecuador, 2003

- Festival Internacional de Manizales

Guión O marinherio

Matacandelas, teatro y poesía

Teatro Estático

Tres notas de Fernando Pessoa acerca de O marinheiro

O marinheiro por el teatro Matacandelas por: Cristóbal Peláez González

Fernando Pessoa muerte y resurrección por: Joâo Gaspar Simôes

O marinhiero teatro para noctámbulos y soñadores Por Carlos Enrique Sierra

Teatro Estático de Pessoa en un montaje del grupo Matacandelas Por María Mercedes Jaramillo Fitchburg State College. Junio de 1991

Se ha dicho, se ha escrito, hemos oído...

"O Marinheiro, de Pessoa" "Momentos de alma sin ventanas" Por Ana Isabel Rivera P.

"O marinhiero" Por Judith Nieto López

Oficio de memoria (II) por: Omar Valiño

Teatro estático por: Cristóbal Peláez G.

Sobre O Marinheiro en el Teatro Varasanta de Bogotá. Por:
Sandro Romero Rey.

Matacandelas puso en trance a los espectadores Redacción/LA PATRIA - Manizales

O Marinheiro en el Festival Santander en Escena Por:
Karoll Rocío Uribe

- O marinheiro: la realidad soñada de la nada luminosa
Por Juan Fernando Rivera

O MARINHEIRO

de Fernando Pessoa

Dedicatoria:
... A Antonio Pinto Machado.
... A la tristeza portuguesa, a su saudade.
... A los últimos instantes de Pessoa y su última frase, "denme los anteojos"

Afiche O Marinherio Teatro Matacandelas
  • Estreno: Noviembre 30 año 1990
  • Actrices: María Isabel García - Ángela María Muñoz - Margarita Betancur - Tatiana López
  • Composición musical: Óscar Mario Castañeda - José Fernando Álvarez - Diego Sánchez
  • Luces: Diego Sánchez
  • Sonido: Juan David Correa
  • Escenografía: Sergio Dávila
  • Dirección escénica: Cristóbal Peláez - Gustavo Díaz
  • Género: Teatro estático

Fernando Pessoa en O marinheiro (El marinero) se convierte en dramaturgo de un tirón y de una sola obra. Obra radical, rotunda, obra sin concesiones que sólo podría referenciarse en ese llamado poeta de las pesadillas, creador de paisajes amorfos y climas enfermos que fue Maeterlinck; y así lo reconoce el poeta de la lengua portuguesa.

Asombra comprobar que O marinheiro en algo más de cuatro décadas se adelanta a Comedia de Beckett, obra que constituye otro gran experimento del teatro estático, tan caro al implacable cómico irlandés frecuentador de juegos y silencios. Lo que sí constituye un desatino es pretender alinear el drama lírico de Pessoa en la ruta beckettiana, más aún lo es tratar de asociarlo con Ionesco.

O marinheiro es un canto de las profundas fuerzas interiores que mueven el extraño que nos habita, es una lírica de fuerzas ocultas -Pessoa fue médium-, un asunto de la escena que está más cercano a una sesión de espiritismo que a un convencional espectáculo teatral.

Si en esta versión del Teatro Matacandelas el asistente logra entrar en un asomo de trance hipnótico, la intención de la puesta en escena se habrá cumplido, pues ella está concebida como un rito de participación síquica para que aquellos que nos acompañan entren en un leve sopor de esporádicas tensiones. Es un teatro sin movimiento, sin acción externa, de horizontes apenas vislumbrables, que quiere llevarnos al principio de la filosofía oriental: el máximo movimiento es la quietud, el mayor lenguaje es el silencio; donde es válido añadir el axioma de una teoría moderna occidental: en arte lo menos es más.

En el entorno del espacio físico (el teatro no sucede en ninguna parte, sólo en el corazón de los espectadores) el espectador avisado podrá encontrar un paisaje de Magritte, o de un Delvaux, puede que un Dalí, una visión que se alterna entre la plenitud simbolista y los azules celestes del surrealismo.

Nuestro punto de partida, vale decir nuestro espectador modelo lo pedimos distendido, ritual, esotérico, sin prisa, seres predispuestos a la otredad, más cercanos a las huellas improbables del más allá que a las palpables voces y figuras de la realidad.

En todo caso espectadores seducibles en el drama antes que en la trama, en este largo poema estático que resultará aburrido para quienes no se sientan urgidos por presencias extrañas.

Galería de fotos