Empantanados
Por Analucía Isaza Molina
Vivir en El Poblado · 3 de agosto de 2026 · Cultura de comunidad, Teatro Matacandelas, Vivir la transformación
Muchas generaciones de jóvenes colombianos hemos crecido empantanados. Estar «empantanados» es lo normal, lo que pasa mientras miramos para otro lado y hacemos muchas cosas. Al menos así lo entendí luego de ver otra vez Angelitos empantanados. Han pasado treinta años desde que vi por primera vez esta puesta en escena del Teatro Matacandelas. He ido varias veces y me imagino que hacerte consciente de lo «empantanados» que estamos (si eres joven), que estuviste –o estás–, y darte cuenta de que nada ha cambiado (si ya los años han pasado), es una de las razones por las cuales aún sigue vigente.
El director del Teatro Matacandelas, Cristóbal Peláez, antes de empezar, nos cuenta que ya van por las 600 funciones realizadas desde el estreno. Es una obra icónica de la ciudad, sin duda. Hay algunas como La ratonera (The Mousetrap), escrita por Agatha Christie y producida por el West End de Londres, donde se representa de manera ininterrumpida desde 1952. Llevan más de 28.000 funciones en el St. Martin’s Theatre, lo que la convierte en la obra con la temporada continua más larga de la historia. En este 2026, una corta temporada de Angelitos empantanados programada para julio por los matacandelos ha tenido casi todas las funciones agotadas y han planeado nuevas fechas para el 7 y 8 de agosto. Me encantaría que, si leen esta columna y no la han visto, vayan sin dudarlo. Yo la repetiría una y otra vez.
La historia de Angelitos empantanados se desarrolla en Cali. Los protagonistas son jóvenes del norte de esta ciudad a finales de los años sesenta. Podríamos decir que habla de temáticas como el descubrimiento del amor, los placeres, los vicios, la relación de padres e hijos, los primeros amores que reemplazan figuras paternas, querer lo que no nos tocó, fronteras en las ciudades, la desazón, que existe así tengas una vida «acomodada». Nada anacrónico. También la muerte está presente y entonces es válido preguntarse «qué pensará ahora que está… MUERTO» ese ser que ya no está.
La obra se desarrolla con un ritmo que no permite el aburrimiento, apoyada por luces, intensidad en el volumen de la música, bandas sonoras muy cercanas que nos enganchan a una historia que, aunque se muestra fragmentada, se sigue sin contratiempos. Hay varios guiños al cine porque el mismo Andrés Caicedo fue un gran aficionado, escribió guiones e incluso filmó en sus 25 años de vida.
Algunos afirman que la literatura debe hacerse cuando un escritor está maduro porque de lo contrario podría hacerle falta años vividos para poder narrar las experiencias y la sabiduría que solo da la vida. Pero como en todo, hay excepciones. Existen artistas que, como si hubieran empezado antes, logran la maestría en años tempranos. Mozart, Beethoven, Silvia Plath, Janis Joplin, Amy Winehouse y otros que han «creado» el club de los 27 por morir a esa edad. Andrés Caicedo creó su obra antes de suicidarse a los 25 años y condensó las angustias de un joven que quiere entender los sentimientos de hombres y mujeres de una sociedad descompuesta, aunque en apariencia tuviera todo para ser perfecta. Reflexiones precoces de situaciones universales, que se han repetido a lo largo de la historia del mundo; preguntas que se han hecho jóvenes y adultos, siempre.
Los montajes que el Teatro Matacandelas ha seleccionado en sus casi 50 años de trayectoria han entendido y expresado esas preguntas que se ha hecho el ser humano y por eso sus obras siguen vigentes. Los muchos jóvenes que vi ahora entre el público, 30 años después de que yo estuviera en el estreno de Angelitos, teniendo su edad, demuestra que es en ese momento de la vida en el que uno busca hacerse preguntas y cree que aún se puede pensar y hacer todo diferente, antes de que nos resignemos a vivir empantanados.
Me parece increíble cómo la mente puede recordar con claridad pasajes enteros, frases, imágenes, sonidos, sensaciones, emociones, y olvidar completamente otras tantas.
¿Soy la misma persona que vio esta obra a sus 16 años? ¿Son los actores los mismos? Dos de ellas, fundadoras con Cristóbal del Teatro Matacandelas interpretan los mismos personajes desde el estreno. ¿Cambia también la forma de verlo al ponerlo en escena?
En el sitio web del grupo, en la sección de obras, cada una, además del programa de mano, que da mucha información para entender la puesta en escena, están incluso los guiones, que fueron creación colectiva en algún momento y que ahora, ya están disponibles para que cualquiera los lea o los interprete. Eso es un privilegio y la muestra de que una creación que, como la teatral, podría ser efímera, puede darse el lujo de trascender.
Los escritores, los directores de cine, en este caso, los grupos de teatro también permanecen y si a alguien le gusta esta forma de arte, vale la pena visitar al Teatro Matacandelas, ver de nuevo Angelitos empantanados, que, como una buena película que se repite y que se vuelve objeto de culto, ofrece una mirada nueva, cada vez.
Tomado de Vivir en El Poblado.